
Entre las distintas políticas que el Gobierno tiene que llevar a cabo, las relacionadas con el ámbito social son las que más rápidamente han evolucionado en un corto plazo de tiempo. Antes de los 80 no se puede hablar de ellas, sino de políticas
asistenciales de carácter puntual ante determinados acontecimientos. Por tanto, es en esa década cuando se fragua su identidad y su concreción en prestaciones y redes de servicios.
El cambio sociológico y político que se consolida en esos años tiene su plasmación en el enfoque de lo que se denominaba "servicios sociales", que pasan de ser vistos como recursos asistenciales, casi de beneficencia, a ser considerados prestaciones del Estado del Bienestar y derechos de la ciudadanía.
En la década de los 90, las redes de servicios sociales cubren todo el país a nivel autonómico y local. Pero el siglo XXI trae novedades importantes.
Ya no se habla de redes de servicios sociales, sino de "políticas sociales", al haber asumido los gobiernos el objetivo de implementar políticas que atiendan a los colectivos sociales más vulnerables y con mayor riesgo de quedar excluidos de las "sociedades del bienestar". Y se incluyen las nuevas tecnologías para una mejor gestión de las políticas sociales, destacando su enorme aportación en dimensiones como la salud y la calidad de vida de las personas vulnerables.
Hoy estamos en el inicio de una revolución tecnológica cuyo alcance aún desconocemos, aunque sí sabemos algunos de sus beneficios, concretamente en el ámbito de las políticas sociales.
Beneficios de la tecnología
La descentralización del Estado alcanza su plena eficacia por medio de las redes de intercambio de datos e información, lo que aplicado a políticas sociales supone una mejora en la gestión y evaluación de los recursos y en la atención a los usuarios en las tres Administraciones Públicas.
Las nuevas tecnologías facilitan la difusión de ayudas y recursos contemplados por las políticas sociales, fomentan la toma de decisiones participadas o conjuntas en breves periodos de tiempo, y son un instrumento rápido, eficaz y económico para la comunicación interpersonal.
Además, han acercado la información al usuario de los servicios sociales, superando limitaciones físicas y espaciales que impedían que algunos de ellos conocieran la oferta de prestaciones.
Ahora toda la información se puede recabar desde casa, y en muchos casos la gestión también se puede hacer sin moverse de ella. Éste es un paso muy importante en la igualdad de condiciones de todos los ciudadanos para acceder a los servicios de las Administraciones Públicas. Sin embargo, el conocimiento y uso de las nuevas tecnologías en los colectivos más frágiles es aún un desafío que tenemos que solventar.
El acceso a la Sociedad de la Información tiene que ser un objetivo prioritario en las políticas sociales de las sociedades desarrolladas. Por ejemplo, en la comunicación de las personas mayores que viven solas en zonas rurales, en las personas que tienen limitaciones en su autonomía personal, en todos aquellos que por sus propias circunstancias están en riesgo de aislamiento social.
Las TIC son una conexión permanente con el resto del mundo aun desde los lugares más remotos, y son cauce no sólo de información, sino de comunicación con las personas más importantes de nuestra esfera personal.
Mención especial merecen las tecnologías aplicadas a la rehabilitación, aquéllas de las que pueden derivarse los productos, instrumentos equipamientos o sistemas técnicos accesibles por personas con discapacidad o personas mayores para evitar, compensar, mitigar o neutralizar la deficiencia, discapacidad o minusvalía, y mejorar la autonomía personal y la calidad de vida.
Desde el IMSERSO venimos impulsando desde hace años la participación de centros de investigación, empresas y sociaciones de usuarios en proyectos I+D+i, conscientes de su importancia. De los resultados de estos proyectos se han derivado consecuencias prácticas muy importantes para la integración sociolaboral de personas con discapacidad. Por ejemplo, en uno de estos proyectos se estudiaron diferentes puestos de trabajo en sectores diversos de producción, elaborando propuestas y recomendaciones generales basadas en ajustes razonables que permitieran mejorar las condiciones de trabajo para la personas con discapacidad o que fueran puestos accesibles para ellas. También se han realizado proyectos que han podido incidir en las capacidades de autoempleo de personas con discapacidad, como el referido al diseño y validación de un sistema informatizado de evaluación de la capacidad funcional de personas con discapacidad en tareas de acceso al ordenador.
En definitiva, las nuevas tecnologías han penetrado en los servicios sociales y han cambiado el panorama y la vida de quienes las utilizan.
Prueba de ello es la teleasistencia, que permite permanecer en su domicilio a muchas personas mayores, dándoles seguridad y protección. Sin duda, en esta vía tienen que ir avanzando las políticas sociales si queremos que sean eficaces en el siglo XXI. Aún queda mucho por hacer en este ámbito, pero siempre teniendo en cuenta lo que Nicholas Negroponte, el gran científico de la computación, ha dicho: "El mundo del futuro será digital o no será".
Realmente la nuevas tecnologias o TIC, facilintan el acceso a todo tipo de información, desgraciadamente algunos procesos que podrían acelerarse gracias a los avances tecnológicos hoy se ven mermados por problemas técnicos, como la poca velocidad al navegar, la falta de formación para muchas personas, inseguridad al realizar compras, barreras económicas: a pesar del progresivo abaratamiento el precio de los equipos es alto para muchos. Barreras culturales: el idioma inglés es el dominante.